¿INTELECTUAL O ESPIRITUAL?

Existe la posibilidad natural en el ser humano de intelectualizar el Evangelio. Es parte de la naturaleza terrenal querer entender casi todo con la razón. Todos tenemos la facultad mental de entender, aprender, analizar, razonar, decidir, y tomar ideas; y a eso se le llama intelecto. Dios nos dio capacidades individuales y muy diferentes a los otros seres animales de la creación. Sin embargo, hay cosas de la creación y fuera de ella, que serán difíciles de entender, y que Dios puso bajo su sola potestad. Solamente a Dios le corresponde revelar e iluminar el camino del hombre. Solo Dios puede dar las razones de lo que hace, y revelar e iluminar a quienes Él quiere respecto a sus obras. La fe natural de la vida humana está sujeta a las cosas que se perciben por medio de los sentidos. La fe espiritual que viene de Dios, se fija en las cosas que no se ven, y que no son percibidas bajo ningún parámetro físico y natural del conocimiento. El Espíritu divino ilumina el más mínimo conocimiento de las cosas reveladas, y la fe nace para estar enfocada en la voluntad de Dios. El conocimiento en sí no es malo, lo malo es la actitud del que lo posee. El conocimiento en sí, simplemente produce buenas y malas actitudes. Las actitudes tienen intenciones que vienen del corazón. Es decir, la naturaleza o la esencia humana tiene su poder en el corazón. Al final, Dios juzgará a cada uno conforme a la luz que les dio, y de acuerdo a la actitud que cada uno tome en ello.

CONOCIMIENTO: Sin la iluminación espiritual, el conocimiento intelectual no garantiza la Verdad. Jesús habló en una ocasión, y la Biblia dice: “Entonces respondiendo Jesús, les dice: ¿No erráis por eso, porque no sabéis las Escrituras, ni la potencia de Dios?” -Marcos 12:24. — Jesús dirigió estas palabras a Saduceos, Escribas, y Fariseos de su tiempo. La afirmación de Jesús parece contraproducente, porque los líderes religiosos dirigían al pueblo judío basados en el conocimiento de La Ley de Moisés. Los religiosos del tiempo de Jesús, sabían las Escrituras; sin embargo, fueron los que rechazaron a Jesús. Es más, dichos religiosos pretendieron matar a Jesús en varias ocasiones, hasta que por fin lo llevaron a la cruz. Jesús dio a entender, que se puede tener conocimiento intelectual de la Biblia y ser ignorante de lo espiritual, errando en el Espíritu de la letra, y en el poder de Dios. Entre el conocimiento intelectual, y el conocimiento espiritual, hay una línea de separación. Esa línea de separación puede ser el orgullo y la vanidad que produce el intelecto, o la luz y la iluminación que produce el Espíritu de Dios. De esa línea tan delgada y casi invisible, es que cada creyente debe cuidar su conocimiento. El tema del conocimiento no era un punto sectario rivalizado entre Jesús y los religiosos de su tiempo. Jesucristo era el Hijo de Dios y los judíos religiosos no lo pudieron ver así. Ahí fue donde se cumplió la profecía que decía: “’Oíd esto, pueblo insensato y sin entendimiento. Tienen ojos y no ven; tienen oídos y no oyen.” -Jeremías 5:21. — Otro profeta agregó que eran una casa rebelde casi con las mismas palabras (Ezequiel 12:2). — ¿Entonces, es malo leer y aprender de las Escrituras? — ¡No! — Lo que digo, de acuerdo a mi percepción de la verdad, es que solo la intervención divina puede traer la iluminación al ser humano; sin que tenga que ver el poco, o el mucho conocimiento intelectual de las cosas.

ILUMINACIÓN: La iluminación tiene varios conceptos de acuerdo a las creencias, y a los dogmas sectarios y religiosos en todo el mundo. Casi todos atribuyen la iluminación a alguna fuente espiritual, o a la intervención divina. El Evangelio de Jesucristo no es la excepción; sin embargo, concerniente a la iluminación de Dios, hay fundamentos veraces que lo confirman. Jesús comenzó su ministerio con señales y prodigios que venían directamente de Dios (Mateo 3:13-17). El apóstol Pablo también fue iluminado con señales de una intervención espiritual poderosa, genuina, y específica (Hechos 9:1-9). En relación a la conversión al Evangelio, Jesús habló de nacer otra vez, como una obra sobrenatural y milagrosa del Espíritu de Dios (Juan 3:3-8). El siguiente texto bíblico también es profundo, cuando dice: “Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.” -2 Corintios 4:6. — Dios manda con palabra de autoridad que de las mismas tinieblas salga la luz. Luego, la luz resplandece primero desde el interior de la persona, para irradiar sobre el corazón, e iluminar sobre el conocimiento respecto a la gloria del amor y la gracia divina, en la presencia de Jesucristo. El apóstol Juan lo dijo así: “Y la luz en las tinieblas resplandece; mas las tinieblas no la comprendieron.” -Juan 1:5. — Las tinieblas no perciben, no atrapan, no posesionan, no toman la luz, sino más bien la luz las ahuyenta. Otra versión dice: “…y las tinieblas no la vencieron.” (RVA). Dios ilumina el conocimiento de las Escrituras para que veamos su gloria manifestada en la faz de Jesucristo.

— ¿De dónde viene la luz? — Los comienzos de la creación tienen la respuesta a esa y a otras preguntas más. La Biblia inicia diciendo: “En el principio crió Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la haz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la haz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz: y fué la luz. Y vió Dios que la luz era buena: y apartó Dios la luz de las tinieblas. -Génesis 1:1-4. — Dios no creó la tierra en caos, lo que Dios hace siempre es bueno en gran manera. Después de la creación de la tierra, sucedieron cosas que aún son misteriosas sobre la obra de Dios. La Biblia dice que la Tierra estaba en oscuridad, como si hubiera entrado en un pozo profundo y caótico. La primera luz de la que habla Génesis, es la luz cósmica, a la cual la tierra fue expuesta después, por la autoridad de la palabra y el poder del Espíritu Santo. Fue después que Dios creó la luz solar y la luna (Génesis 1:14-19). Algo similar a la tierra desordenada y vacía sucede en el corazón del hombre, puesto que ha estado en oscuridad y en caos. El siguiente texto habla de los beneficios de la iluminación, y la imposibilidad de la relación entre la luz y las tinieblas: “Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron el don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo. Y asimismo gustaron la buena palabra de Dios, y las virtudes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios, y exponiéndole á vituperio.” -Hebreos 6:4-6. — La luz resplandece primero en el corazón humano, para después iluminar el conocimiento sobre la persona de Jesucristo, El Salvador.

CONOCIMIENTO vs ILUMINACIÓN: El apóstol Pablo dijo: “…la letra mata,…”; pero, también dijo: “…mas el espíritu vivifica.” -2 Corintios 3:6. — De acuerdo al contexto, la parte humana no tiene nada que ver con la iluminación divina. Lo de Dios, viene de Dios, y es de Dios. La palabra “matar”, literalmente significa: “Destruir o aniquilar”. Por ejemplo: El conocimiento de la ley y las obras puestas en práctica, no justifican a nadie. El conocimiento de la ley trae convicciones del pecado; por los cuales, todo ser humano está muerto delante de Dios (Romanos 3:19-20). Según la experiencia del apóstol Pablo, cuando llegó a la ciudad portuaria de Corinto, en la antigua Grecia, Él no presumió de su conocimiento como Fariseo. La proposición de Pablo fue demostrar el Espíritu del poder de Dios, y no la abundancia de su sabiduría natural (1 Corintios 2:1-5). Las trascendentales palabras de Pablo tienen sentido, en el contexto de su conocimiento como fariseo; algo muy distinto a la iluminación, o al conocimiento espiritual de Jesucristo que él deseaba compartir, cuando dijo: “Y ciertamente, aun reputo todas las cosas pérdida por el eminente conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y téngolo por estiércol, para ganar á Cristo,…” -Filipenses 3:8. — El verdadero valor del conocimiento de la vida espiritual está en la aplicación correcta de la verdad de Dios. Para vivir y agradar a Dios en el espíritu, se necesita una relación personal, más allá del conocimiento intelectual. Solo el conocimiento envanece en la carne; pero, el Espíritu de Dios es quien da vida al espíritu humano. El apóstol Pablo escribió: “Con respecto a lo sacrificado a los ídolos, sabemos que todos tenemos conocimiento. El conocimiento envanece, pero el amor edifica.” -1 Corintios 8:1. — La jactancia del conocimiento intelectual produce insensatez, polémica, división, altercados, y rivalidades. Sin embargo, el amor y la humildad en el conocimiento producen bendición, unidad, y edificación. El conocimiento de la palabra de fe, ayuda a la edificación mutua entre los creyentes (Romanos 15:14). El conocimiento es asunto del intelecto, y la iluminación es asunto del espíritu. El conocimiento lo procura la persona en parámetros de disciplina, y la iluminación es provisión del Espíritu Santo en la gracia y en el favor divino. El apóstol Pablo fue intelectual; pero, él quiso poner su espiritualidad por encima de su conocimiento.

CONCLUSIONES: En los tiempos bíblicos, los primeros cristianos aprendían por medio de la lectura de la Ley, y por las enseñanzas orales de los apóstoles. Muchos de los cristianos al principio, no tuvieron acceso a los escritos sagrados. Si los cristianos eran Judíos, tenían maestros que les enseñaban Sábado a Sábado en las sinagogas. Si los cristianos eran gentiles, Dios les levantaba apóstoles y maestros como Pablo, para que les enseñaran conforme al Antiguo Testamento, las buenas noticias de la salvación. Pablo decía: “Luego la fe es por el oir; y el oir por la palabra de Dios.” -Romanos 10:17.* — Yo podría decir, que hoy la fe viene por oír y también por leer la palabra de Dios. El poder de la fe, es el poder del conocimiento espiritual, y éste, está fundamentado en las Escrituras. Hoy somos privilegiados de tener acceso a las Escrituras con las garantías de la iluminación del Espíritu Santo.

Jesús anticipó proféticamente este tiempo de iluminación por medio del Espíritu Santo a los creyentes, cuando dijo: “Pero cuando viniere aquel Espíritu de verdad, Él os guiará á toda verdad; porque no hablará de sí mismo, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que han de venir.” -Juan 16:13. — Ahora es el Espíritu Santo quien revela, ilumina, capacita, y da el poder; para alcanzar el conocimiento de las cosas eternas de Dios. No existe, aparte del Espíritu de Dios, otro poder sobrenatural que haga entender las cosas que son de Dios. El tema del conocimiento es amplio en el Nuevo Testamento. La iluminación que da el Espíritu Santo sobre la vida en Dios, está relacionado con el conocimiento y la experiencia de vida en la palabra de Dios. Aquí se incluyen 15 puntos relacionados al conocimiento, al Espíritu Santo, y a la Biblia:

  1. En el conocimiento intelectual de la palabra divina, el Espíritu Santo da la sabiduría y la revelación para el conocimiento de Dios (Efesios 1:7).
  2. El conocimiento del amor de Cristo excede a todo conocimiento intelectual de otros temas, y abre la oportunidad para ser lleno del Espíritu Santo (Efesios 3:19).
  3. La meta de Dios para la iglesia es la unidad en el conocimiento del Hijo de Dios, Jesucristo (Efesios 4:13).
  4. La sabiduría en el conocimiento, es el elemento de fertilidad para la cosecha abundante del amor (Filipenses 1:9).
  5. El conocimiento de Jesús es insuperable por cualquier otro conocimiento (Filipenses 3:8).
  6. La sabiduría y la inteligencia espiritual, son los carriles que conducen hacia el conocimiento de la voluntad de Dios (Colosenses 1:9).
  7. El conocimiento de Dios crece y fructifica (Colosenses 1:10). Dios produce frutos abundantes para cosechar en la actividad del conocimiento (2 Pedro 1:8).
  8. En Cristo están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento, y que solo Dios puede iluminar (Colosenses 2:3).
  9. El creyente reviste su nueva naturaleza con el conocimiento espiritual aplicado a sus hechos, y la nueva naturaleza se renueva a la imagen de quien lo crió (Colosenses 3:9-10).
  10. Dios siempre quiere atraer a la salvación y al conocimiento de la verdad (1 Timoteo 2:4). Algunos no procuran y por lo mismo, no alcanzan el conocimiento de la verdad (2 Timoteo 3:7). El conocimiento de la verdad debe guardarse en santidad (Hebreos 10:26). La piedad define el conocimiento práctico de la verdad, y el conocimiento define la fe, y la fe define al llamado de los escogidos de Dios (Tito 1:1).
  11. Las circunstancias adversas no detienen la potencia del conocimiento iluminado; más bien, la confirman (Hebreos 10:32-36).
  12. El conocimiento muestra todo el bien interior producido por la fe en Jesús, la cual debe comunicarse eficazmente (Filemón 1:6).
  13. La gracia y la paz se multiplican en el conocimiento de Dios y de su Hijo Jesús (2 Pedro 1:2).
  14. Dios llama por su gloria y virtud, y opera con poder dando vida y santidad, por medio de su conocimiento e iluminación (2 Pedro 1:3).
  15. El conocimiento del Señor Jesucristo tiene el poder de apartar de las contaminaciones del mundo; pero, cada uno comprobará su resistencia en la prueba (2 Pedro 2:20; Romanos 12:21 y 1 Juan 5:4-5).

*Los versos bíblicos corresponden á la versión Reina Valera.

Si desea compartir y copiar todo ó una parte de estos escritos, por favor de crédito al autor de ellos con el nombre: http://www.ovidiobarrios.wordpress.com

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