LA ENFERMEDAD DE TODOS

Los diccionarios definen el “pecado”, como una palabra que describe la desobediencia a los mandamientos de Dios. Las definiciones más seculares ponen la palabra “pecado”, como algo que se aplica solamente en la fe de las religiones Teístas. Es decir (según la definición de la sociedad moderna), solo los que tienen las creencias de la existencia de Dios tienden a creer en el “pecado” más que los demás. Si los ateístas, las personas sin religión, y las personas con un pensamiento liberal no creen en el “pecado”; eso no significa que no exista. Lo cierto es, que si crees o no en Dios, siempre eres y serás pecador por tu conciencia, y por tu naturaleza física y pensante. El “pecado”, no es solo una expresión gramatical de lo malo que está la naturaleza humana, y los hechos aberrantes que cada ser humano pueda llegar a cometer. El “pecado”, es una palabra que define lo que no se puede ver físicamente; pero qué, moralmente son hechos y actitudes que afectan a las personas en sí mismas, y a los que las rodean.

El “pecado” es contrario a la justicia, y es el rompimiento de toda ley ante Dios, y ante los hombres. El “pecado” esta en ti, y eso te lleva a rebelarte contra todos, y contra todo. El “pecado” es desafiante y obra desde adentro hacia afuera. El “pecado” es como imán que atrae las cosas hacia sí mismo, haciendo su fuerza superior a las fuerzas opuestas a él. El “pecado” es un aliado del mal, y está totalmente opuesto al bien. El “pecado” es un cancer congénito maligno en la raza humana. El “pecado” está ahí, dentro del ser humano en su naturaleza, y no se puede erradicar aunque queramos. El “pecado” primero fascina y después asesina. El “pecado” se debilita sin el alimento que la fortalece. El “pecado” se esconde, pero traicioneramente ataca. La palabra “pecado” en la biblia, tiene varias connotaciones importantes. Al entender el significado de lo que es pecado por naturaleza, y lo que es pecado por desobediencia, se podrá tener una mejor interpretación de ciertos textos de la Biblia que hablan de ello.

LA SALVACIÓN DEL PECADO

La salvación del pecado es un tema del cielo, porque Dios ha estado consiente de la enfermedad del pecado en el ser humano. Por tal razón, uno de los fariseos más apegado a sus creencias, cuando entendió a Jesús y su propósito de salvación dijo: “Palabra fiel y digna de ser recibida de todos; que Cristo Jesús vino al mundo para salvar á los pecadores, de los cuales yo soy el primero.” -1 Timoteo 1:15.* — Antes de que llegue la total liberación para todo aquel que posee esta enfermedad maligna del pecado; el ser humano necesita ser salvado primero de la condenación que conlleva ser pecadores. Dios quita la condenación del pecado y perdona la maldad por medio del sacrificio de Jesús en la cruz; cuando cada persona que se considera pecadora, manifiesta su arrepentimiento. El plan de Dios en la salvación, incluye una obra de renovación y transformación a una nueva criatura en Cristo Jesús, el Señor. Por eso, Pablo también dice: “Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme á la carne, mas conforme al espíritu.” -Romanos 8:1. — El pecado es la maldición que Dios ha querido desarraigar de la humanidad. Ese mal en el ser humano que lo ha cautivado y atemorizado necesita ser eliminado por medio de Jesucristo. Sí hay salvación del pecado; pero, si la persona siguiera pecando, eso no significa que la obra de Cristo Jesús pierda su poder y valor. Sin embargo, mientras el pecador perdonado viva, su naturaleza humana seguirá latente dentro de él, hasta que llegue su total redención en la segunda venida de Cristo, su Salvador resucitado.

EL PECADO Y LOS PECADOS:

La obra de Jesús en la cruz sigue teniendo poder y eficacia para salvar del pecado, y para perdonar cuando por la propia naturaleza el pecador cae en el pecado. Si el creyente se enfoca en la luz, declara su deseo de vida y perdón apartándose del mal. Un proverbio bíblico dice: “El que encubre sus pecados, no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia.” -Proverbios 28:13. — Al pecado le gusta las tinieblas; pero, el pecador perdonado busca la luz para mostrarle al mundo su nuevas obras. El apóstol Juan dice: “Mas si andamos en luz, como Él está en luz, tenemos comunión entre nosotros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.” -1 Juan 1:7. — Si el creyente es alcanzado por el mal en su nueva naturaleza, tiene una fuente de limpieza constante de sus pecados en la sangre de Cristo. Jesús salva del poder de la naturaleza de pecado que arrastra y cautiva al humano hacia el mal. El apóstol Juan también dice: “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad.” -1 Juan 1:9. — Jesús provee la vida y la fuerza a la nueva naturaleza que desea y busca el camino hacia la justicia (2 Corintios 5:17). El apóstol Pablo describe una lucha de dos naturalezas en su carta a los Romanos capítulo siete. Ambas luchas significan, que ya el creyente salvo no practica el pecado en su nueva naturaleza, aunque la naturaleza vieja lo incita a pecar.

LA PRÁCTICA DEL PECADO

Como entender lo que el apóstol Juan dice: “Cualquiera que permanece en Él, no peca; cualquiera que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. Hijitos, no os engañe ninguno; el que hace justicia, es justo, como Él también es justo. El que hace pecado, es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. Cualquiera que es nacido de Dios, no hace pecado, porque su simiente está en Él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.” -1 Juan 3:6-9. — No pecar sería imposible, dado a que tenemos una naturaleza contaminada de maldad. La fuerza y la energía de vida en la nueva naturaleza, hace posible la resistencia al pecado, para hacer la práctica de la justicia una realidad.

El que hace pecado, es porque aún la naturaleza de sus bajas pasiones le domina. El apóstol Santiago, dice: “Que nadie, al ser tentado, diga: «Es Dios quien me tienta.» Porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni tampoco tienta él a nadie. Todo lo contrario, cada uno es tentado cuando sus propios malos deseos lo arrastran y seducen. Luego, cuando el deseo ha concebido, engendra el pecado; y el pecado, una vez que ha sido consumado, da a luz la muerte.” -Santiago 1:13-15. — Quien no pueda dejar de practicar el pecado; o aún no tiene la nueva naturaleza de Dios para resistir esa fuerza del mal, o su nueva naturaleza está debilitada. Por lo tanto, un verdadero hijo de Dios, no puede seguir bajo la esclavitud de la naturaleza de pecado, y transgredir como si no conociera la gracia de Dios (Romanos 6:15).

CONCLUSIONES:

El veneno inoculado del pecado ha recorrido nuestra sangre, nuestros huesos, y ha trastocado nuestros genes. No hay antídoto terrenal que pueda quitar el pronóstico de muerte inyectado por el pecado. Estamos perdidos sin salvación completamente expuestos a un ambiente exterior de miseria e iniquidad. — ¿Cuál es el método de Dios? — Enviar el antídoto del veneno del mal inoculado por el pecado, en la persona de Jesús. La primera mención de pecado en uno de los Evangelios del Nuevo Testamento; se encuentra con una razón definida, tal y como está escrito: “Y parirá un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados.” -Mateo 1:21. — Todo aquel que cree en Jesús encuentra la medicina perfecta para la sanidad completa de la enfermedad del pecado. Por esa razón de esclavitud y miseria por causa del pecado, Dios envió a Jesucristo para salvar a la humanidad de su mal.

Entendiendo el plan de salvación de Dios, el apóstol Pablo dice: “Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” -Romanos 5:8. — Dios ha provisto el recurso de salvación para los pecadores, enviando a su Hijo a la tierra para traer redención. Dios no solamente es amor, Él también ha declarado su amor; pero, lo más importante es que ya lo demostró enviando a Jesús a la tierra. La Biblia dice así: “Al que no conoció pecado, hizo pecado por nosotros, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él.” -2 Corintios 5:21. — Jesús fue Santo por su naturaleza divina, porque nació sin relación con el pecado. Sin embargo, Jesús padeció por los pecados de la humanidad por amor. Jesús murió en la cruz como un pecador; y ahí sufrió en sí mismo, el castigo por todos los pecados de la humanidad. Jesús fue el “sustituto” de los que sí merecían pagar por sus pecados. Jesús fue el pago por el pecado, al llegar a morir bajo la ira de Dios como un malhechor.

*Los versos bíblicos corresponden á la versión Reina Valera.

Si desea compartir y copiar todo ó una parte de estos escritos, por favor de crédito al autor de ellos con el nombre: http://www.ovidiobarrios.wordpress.com

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