CONQUISTA DE CANAÁN

En la proyección de la conquista de Canaán Dios fue muy severo y justiciero, y pareciera estar completamente incongruente con su gracia y amor perfecto, con su compasión y misericordia eterna, y con su justicia y santidad inmutable. A pesar de todo sentimiento, opinión, creencia, y escepticismo; Dios ordenó que los israelitas hicieran guerra y mataran con espada a muchos de sus semejantes, sin siquiera dejar a alguno vivo en Canaán. Cuando se lee esta realidad histórica, algunos pueden sentir molestia y hasta rabia, porque con la mente y el raciocinio humano no lo podrán comprender. La guerra de un pueblo pareciera una idea descabellada de un psicópata que quiere exterminar a cierta parte de los seres humanos sobre la faz de la tierra. En las operaciones de los nazis en las décadas de los 30’s y 40’s, por ejemplo, sucedieron atrocidades indescriptibles con cientos y miles de seres humanos. — ¿Sería esto una venganza fraguada hacia los descendientes de aquellos que hicieron lo mismo con Canaán? — Los nazis planearon una exterminación sistemática de los judíos con acciones malévolas. Y hoy los escépticos, los ateos, y los que son críticos de Israel, de la Biblia, y del cristianismo en general, toman esto como una razón para oponerse a la fe y no creer en Dios.

¿Será que el hombre tiene más y mejores sentimientos que Dios? — En ninguna manera, por eso la Biblia dice: “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! – ¡Cuán incomprensibles son sus juicios, e inescrutables sus caminos!” -Romanos 11:33.* — Dios es eterno y Juez Justo, solo Él puede ver más allá de lo que ven los hombres. El hecho de no comprender razonablemente los juicios divinos, no le da la razón a ninguna de sus criaturas de juzgar a Dios y darle el veredicto de culpable. Dios no es un Ser divino, ni inmoral, ni mentiroso, ni de doblado ánimo (Números 23:19). Entonces, — ¿Cómo se puede creer y entender a un Dios que es Justo; y a la vez, pareciera tan cruel y despiadado? — Lo primero que veo en la Biblia, es que la Santidad de Dios es infinita (Levítico 11:44-45). Veo que Dios es el único Ser perfectamente bueno (Marcos 10:18). Dios es Justo; aún y a pesar de nuestra comprensión limitada de su justicia eterna (Romanos 3:5). Además, solamente Dios es un Ser único, soberano, y con planes eternos (Romanos 9:14-18). La esencia de Dios es el amor, porque Dios mismo es amor (1 Juan 4:8). Y por último, su ley es perfecta y congruente a sus propósitos de eternidad (Salmo 19:7-11). Como dice un canto cristiano: “Dios es Dios y nunca cambiará, Dios es Dios, para siempre lo será.

EL DIOS DE LA BIBLIA

Antes de ver algunas características de los pueblos que habitaban Canaán, pensemos en las causas que originó la determinación divina sobre ellos. Algunos piensan así: “No puede ser que Dios haya decidido la muerte de gente inocente y la destrucción de naciones justas, solo o simplemente por querer.” Sin embargo, según la Biblia, los pueblos de Canaán fueron castigados debido a su extrema corrupción y maldad. Dios no arrojó a los Cananeos por discriminación de ninguna especie, o solo por favorecer a los judíos. Además, la Biblia dice claramente: “Diles: Vivo yo, dice el Señor Jehová, que no quiero la muerte del impío, sino que se torne el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros caminos. — ¿Y por qué moriréis, oh casa de Israel?” -Ezequiel 33:11. — Los sentimientos de Dios son puros y sinceros en favor de toda la humanidad. Para tomar un panorama justo de las determinaciones de Dios sobre la humanidad, tenemos que ver todos los puntos de la historia. Porque así como Dios ordenó a Israel que peleara contra los habitantes de Canaán en los tiempos de las conquistas de Josué, así Dios utilizó a Egipto, Babilonia, y Asiria; que aún siendo naciones paganas, fueron los instrumentos de su juicio para un trato específico con Israel por cientos de años. Dios desea el arrepentimiento, y la dirección correcta de nuestra adoración hacia Él. Sin embargo, ni aún Israel será salvo del juicio divino; solo por considerarse la nación escogida; a menos que vivan en obediencia, y anden conforme a los deseos del corazón de Dios.

También en el Nuevo Testamento está escrito: “El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” -2 Pedro 3:9. — Dios desea dar salvación, y para eso da las oportunidades. Dios tampoco juzga indiscriminadamente, porque dejaría de ser Santo y Justo. La muerte física (como la muerte de los niños inocentes), al final es misericordia divina, para evitarles la muerte eterna. — ¿Cuál es la razón del celo de Dios por lo que las criaturas humanas hagan? — Las respuestas de todas nuestras dudas respecto a Dios están en la Biblia. En los mandamientos a Israel, Dios dijo: “No te inclinarás á ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos, sobre los terceros y sobre los cuartos, á los que me aborrecen,…” -Éxodo 20:5. — Dios aborrece la idolatría; y especialmente, las aberraciones derivadas de la religión, con un supuesto fin de agradarle a Él. Dios, como el Ser Supremo, no es un juego de creencias, de razonamientos, y de suposiciones caprichosas. Dios es celoso de la gloria que a Él le corresponde, porque todo fuera de Él, y comparado con Él, es una ofensa a su carácter de su Señorío y soberanía absoluta. La Biblia dice: “Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo.” -Hebreos 10:31. — Esos mensajes bíblicos dan la pauta del castigo de Dios sobre la maldad de cualquier pueblo.

CANAÁN Y LA MALDAD

El pueblo de Israel fue, y sigue siendo, como las demás naciones. Toda su historia muestra su rebeldía, necedad, antagonismo, desobediencia, y maldad. A pesar de eso, Dios usó a Israel para castigar a los cananeos. — ¿Pero, porqué las naciones de Canaán? — Porque los pueblos de Canaán no eran inocentes, sino depravados y blasfemos a Dios. Aqui algunas porciones bíblicas que comprueban su maldad:

  1. Tenían “prácticas abominables”. Sus prácticas religiosas eran idolátricas, aberrantes, contaminantes, disolutas, licenciosas, e inmorales. Las gentes de las naciones Cananeas eran tan malvadas o nefarias, que habían contaminado la tierra, y que la tierra no podía contenerles más. Literalmente, la Biblia dice: “Y la tierra no os vomitará, por haberla contaminado, como vomitó á la gente que fué antes de vosotros”. (Levítico 18:21-30).
  2. Hacían “sacrificios humanos” Moisés describió como los habitantes de Canaán quemaban a sus hijos y a sus hijas en el fuego como ofrenda a sus dioses inmorales y crueles (Deuteronomio 12:30-31).
  3. Practicaban la idolatría, la brujería, y la adivinanza. Intentaban hechizar a la gente, e invocar a los muertos (Deuteronomio 18:9-14).

Los dioses Cananeos (según las creencias de sus pueblos), no demandaban moralidad a sus seguidores; al contrario, los ritos hacia ellos tenían características licenciosas de su carácter obseso y cruel. Se ha comprobado que la realización de las prácticas más inmorales y perversas venían de los Cananeos. El ídolo más conocido y venerado de Canaán se llamaba “Moloch”. Las ceremonias más apegadas al “dios Moloch” incluían las ofrendas de seres humanos. Toda práctica de sus devotos, incluía la desnudez sensual, la adoración entre grupos orgiásticos, actos sexuales aberrantes con animales, la adoración a las serpientes, y el sacrificio de niños inocentes. Los cultos cananeos eran abiertamente prácticas inmorales, decadentes, y corruptas, y peligrosamente contaminantes. Desde todo punto de vista, los actos perversos de los Cananeos justificaban la destrucción completa de sus adeptos, según el mandamiento divino. Dios le advirtió a Israel antes de entrar a Canaán, que ellos eran el pueblo llamado a permanecer en su ley; de lo contrario, también ellos serían drásticamente castigados según su justicia. Si esas prácticas ceremoniales hubieran quedado en Israel, habría sido desastroso, y hubiera podido producir los peores rasgos de contaminación y mezcla, entre religión e inmoralidad.

LA TIERRA DE CANAÁN

En la promesa de Dios dada a Abraham, en donde les entregaría la tierra de Canaán, y donde se establecería el pueblo de Israel por siempre, también estaban incluidas las conquistas de los territorios ocupados por aquellos que vendrían a ser los enemigos de sus descendientes (Génesis 15:18). El pueblo de Dios (Israel), en su paso por la tierra prometida a Abraham, corrían el riesgo de morir o matar, de pelear o huir, de conquistar o ser esclavizados por los enemigos que habitaban dicha tierra de abundancia. El testimonio histórico de las conquistas de Israel se resume en el siguiente texto del libro de los Hechos del Nuevo Testamento, que dice: “…y habiendo destruido siete naciones en la tierra de Canaán, les dio en herencia su territorio.” -Hechos 13:19. — Dios cumplió lo prometido, y estableció a Israel en la tierra que juró a sus padres que se las daría. Dios mismo peleó a favor de Israel, haciendo suyas las batallas para conquistarles un territorio de bendición y abundancia. Israel llegó a las tierras de Canaán y las conquistó de la mano de Dios.

La historia de Israel no termina aquí; porque aún en la actualidad, Israel sigue peleando por el territorio que conquistaron en los días de Josué. — ¿Qué es lo que le pasó a Israel? — Ellos conquistaron la tierra y destruyeron siete naciones; pero, el resultado fue, que no llegaron a ser fieles en sus corazones a Dios. En uno de los mensajes del libro de los hechos, se dijo: “Este es aquel Moisés que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres, y que recibió palabras de vida que darnos; al cual nuestros padres no quisieron obedecer, sino que le desecharon, y en sus corazones se volvieron a Egipto,…” -Hechos 7:38-39. — Así como sucedió, cuando Israel experimentó su liberación de Egipto, y salieron rumbo a la tierra prometida; estando aún en el desierto y en sus corazones, Ellos se volvieron a Egipto. De igual manera, estando ya en Canaán; las gentes del pueblo de Israel, por generaciones, no le rindieron sus corazones al único y verdadero Dios de sus padres.

LAS PROMESAS DE DIOS INCLUYEN BENDICIONES Y MALDICIONES

Moisés le había presentado al pueblo de Israel, un Dios que era fiel a sus promesas, diciéndoles: “Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones;…” -Deuteronomio 7:9. — La tierra prometida representaba la tierra de abundancia, y Dios lo que le pedía a su pueblo era “la obediencia”. Por tal motivo, en plena conquista, Josué también les dijo a Israel estas palabras: “Un varón de vosotros perseguirá a mil; porque Jehová vuestro Dios es quien pelea por vosotros, como él os dijo. Guardad, pues, con diligencia vuestras almas, para que améis a Jehová vuestro Dios.” -Josué 23:10-11. — Para poseer por medio de la conquista, la tierra que Dios había dado como promesa al pueblo descendiente de Abraham, Isaac, y Jacob (conocido también como Israel); éste tenía que arrasar peleando contra siete naciones. Y cuando el pueblo de Israel llegó a tener la tierra de Canaán asignada para su conquista, solo le faltaba la decisión clave, llamada: “Obediencia”. Para que Dios interviniera en defensa de Israel, el pueblo tenía que rendirse y consagrarse a Dios.

La clave para las bendiciones es “la obediencia”; y las consecuencias de “la desobediencia” son las maldiciones. Desde mucho tiempo atrás Dios había dicho a Israel sus planes, diciendo: “Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti.” -Deuteronomio 28:7. — El capítulo completo de Deuteronomio, revela las bendiciones y las maldiciones dadas por Dios para Israel. Obviamente, Dios tenía trazado el camino para que ellos alcanzaran todas las bendiciones prometidas. Además, Dios tenía trazado el camino a la victoria, como un destino verdadero de propósitos y bendiciones. Por otro lado, las consecuencias de la desobediencia dicen: “Jehová te entregará derrotado delante de tus enemigos; por un camino saldrás contra ellos, y por siete caminos huirás delante de ellos; y serás vejado por todos los reinos de la tierra.” -Deuteronomio 28:25. — Se pueden ver claramente, que las maldiciones son contrarias a las bendiciones. Dios colocó el bien y el mal ante los ojos y oídos del pueblo de Israel, para que ellos escogieran caminar en obediencia, o andar en desobediencia. Desde este panorama bíblico, ya se menciona la tierra como herencia; pero, con enemigos por conquistar.

CONCLUSIONES

Canaán y el alma humana están íntimamente asociadas con la obediencia a la palabra de Dios. La Biblia dice: “Estas, pues, son las gentes que dejó Jehová para probar con ellas á Israel, á todos aquellos que no habían conocido todas las guerras de Canaán;…” -Jueces 3:1. — Las naciones de Canaán tenían un propósito en el trato que Dios tenía con Israel. La conquista del territorio espiritual es una batalla personal, es interna, y es continua; dentro de los parámetros de los sentidos del alma, en el mundo en que vivimos. Los enemigos internos del alma quieren y reclaman los derechos que han tenido en propiedad por mucho tiempo. Pero, mientras no halla un Moisés y un Josué en la conquista del alma, nadie podrá salir victorioso. Muchas áreas internas del alma estarán en constante lucha contra el espíritu, por ganar el territorio. En la conquista del alma, sus enemigos pelearán a muerte por permanecer, y no ser aniquilados.

Solo podrán vencer en la lucha espiritual, aquellos que permitan las estrategias del Espíritu Santo en el poder de Dios. La Biblia dice: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires.” -Efesios 6:12. — Los enemigos internos del alma tienen otros aliados dentro y fuera, en el mundo espiritual. Hay una atracción por conexión y empatía de la vieja naturaleza que está bajo maldiciones, con las influencias del mundo exterior, y sus emisarios que tienen poder, autoridad, y una misión destructora. Si el creyente en Jesucristo quiere vencer territorios en su alma, tiene que vivir en el temor de Dios, agradándole en todo tiempo. Por lo tanto, lo que determina la vida abundante en Dios es la obediencia a su palabra, solamente así se podrá vencer en la conquista del Canaán espiritual.

*Los versos bíblicos corresponden á la versión Reina Valera.

Si desea compartir y copiar todo ó una parte de estos escritos, por favor de crédito al autor de ellos con el nombre: http://www.ovidiobarrios.wordpress.com

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