SIETE PUEBLOS DE CANAÁN

En la conquista de Canaán, el desafío del pueblo de Israel era poseer las tierras, y echar fuera o desalojar a sus moradores por la fuerza. Además, si en esa conquista había oposición a muerte, ellos tenían que aniquilar a los reyes nativos y a todos sus moradores, para que así poseyeran y dominaran los territorios ocupados por ellos. Estas tribus establecieron sus territorios y se multiplicaron en Canaán; unos al sur, otros por los montes, y otros por el mar (Números 13:29). Los enemigos de Dios están bien definidos en los siete pueblos y en todos los reyes que ocupaban el territorio de Canaán. La Biblia dice: “Y Canaán engendró a Sidón su primogénito, a Het, al jebuseo, al amorreo, al gergeseo, al heveo, al araceo, al sineo, al arvadeo, al zemareo y al hamateo; y después se dispersaron las familias de los cananeos. Y fue el territorio de los cananeos desde Sidón, en dirección a Gerar, hasta Gaza; y en dirección de Sodoma, Gomorra, Adma y Zeboim, hasta Lasa. Estos son los hijos de Cam por sus familias, por sus lenguas, en sus tierras, en sus naciones.” -Génesis 10:15-20.* — Aunque los hijos de Canaán fueron muchos más; fueron siete solamente, los que más se mencionan en repetidas ocasiones en la Biblia. La realidad histórica trata de siete pueblos extraños que habitaban Canaán, cuya conquista fue planeada y dirigida por Dios. Además, es precisamente la conquista de Canaán, una de las historias bíblicas que más figuran en el mundo espiritual.

El Antiguo Testamento es un libro de amplia historia, y con una variedad de figuras increíbles. Saber interpretar bien las figuras del Antiguo Testamento, es un gran reto para cada uno de sus lectores, maestros, o disertadores de la Biblia. Si las figuras se tergiversan, también se tergiversarán las doctrinas del Nuevo Testamento. Los enemigos de Dios y del alma humana son representados por los reyes, y por los habitantes de la llamada “Tierra prometida”. Los territorios ocupados por los pueblos en Canaán representan a los enemigos de Dios, y sus moradores simbolizan los sentimientos y las emociones, y aún figuran algunos espíritus gigantes de maldad que están en el territorio que Dios quiere poseer. Estos pueblos estaban bajo el dominio de reyes nativos muy perversos y poderosos, es por eso que ellos representan a los que toman los territorios que le pertenecen a Dios en el mundo espiritual. Las tierras representan “la carne”; que como naturaleza humana, le ha cedido el gobierno a los reyes nativos de maldad. Si no hubiera carne activa, o no estuviera la naturaleza de pecado en control; los malos sentimientos, los deseos, y aún hasta los demonios, no tendrían permiso de habitar e invadir el alma de los humanos. Los reyes y los pueblos que dominan la carne, o controlan la naturaleza humana, necesitan ser desalojados, para quitarles el dominio total sobre el territorio del alma. Los demonios, o los espíritus malos no son autónomos, ellos solamente pueden estar bajo control y dominio del poder y la autoridad de Dios.

DESCENDIENTES DE NOÉ

Cada uno de los descendientes de Cam, venían programados bajo maldiciones que llegaron a alcanzar, desde que éste vio la desnudes de su Padre Noé. La perversion, la abominación, y la crueldad estaban anidadas en su corazón, y así perdió toda sensibilidad y respeto a su progenitor. Así está escrito: “Y despertó Noé de su embriaguez, y supo lo que le había hecho su hijo más joven, y dijo: Maldito sea Canaán; siervo de siervos será a sus hermanos. Dijo más: Bendito por Jehová mi Dios sea Sem, y sea Canaán su siervo.” –Génesis 9:24-26. — Dios determinó por la osadía carnal, perturbadora, y tenaz de Cam, que todos sus descendientes estuvieran bajo maldición. Las consecuencias del pecado y la maldad están ya determinadas en la naturaleza humana. La genética en la humanidad es la manifestación real de la ley de la siembra y la cosecha. “Génesis” significa: “El origen de todas las cosas”; y esa realidad de maldición genética se estableció con la muerte, desde el principio con Adán y Eva; y después, para todos sus descendientes. En los descendientes de Noé se pueden ver las cadencias de maldiciones por generaciones, hasta establecer razas, territorios, religiones, costumbres, perversiones, y hasta abominaciones contra Dios.

En esta genética ancestral han quedado ligadas todas las familias terrenales, aún y a pesar del deceso de muchos pueblos. El apóstol Pablo dice: “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos,…” -Efesios 4:22. — La naturaleza del viejo hombre está contaminada por el pecado, y trae como consecuencia la vana manera de vivir. La vida cristiana trata de cambio y renovación de esa vieja naturaleza, por el poder del Espíritu Santo. Asunto por el cual el apóstol Pedro recalca, diciendo: “…sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres,…” -1 Pedro 1:18. — En las palabras del apóstol Pedro se pueden leer claramente sobre las herencias paternales ancestrales que arrastra cada ser humano en sus genes, y la obra de rescate o “redención” hecha por el poder de Dios. La Biblia dice: “No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, para que le obedezcáis en sus concupiscencias;…” -Romanos 6:12. — Por lo tanto, al viejo hombre hay que despojarlo; eso significa: Que hay que quitarle los derechos a la carne, y aún con violencia y autoridad no dejarla vivir, ni mucho menos reinar. La carta del apóstol Pablo a los Efesios habla de la armadura para pelear contra las fuerzas del mal, mostrando así el camino de la voluntad de Dios para una conquista en el mundo espiritual interior.

ENEMIGOS DE DIOS Y ENEMIGOS DEL ALMA

También está escrito: “Cuando Jehová tu Dios te hubiere introducido en la tierra en la cual tú has de entrar para poseerla, y hubiere echado de delante de ti muchas gentes, al Hetheo, al Gergeseo, y al Amorrheo, y al Cananeo, y al Pherezeo, y al Heveo, y al Jebuseo, siete naciones mayores y más fuertes que tú;…” -Deuteronomio 7:1 (Lea: Genesis 15:20-21). — Aquí es donde se definen las siete naciones y los reyes que Israel tenía que conquistar para establecer su territorio. En el proceso de posesión de la tierra, Josué como General en jefe del ejército de Israel, conquistó y derrotó a 31 Reyes(Josué 12:24). Ahora veamos en algunos detalles en el significado de esos pueblos nativos de Canaán.

1- EL HETHEO

Canaán es uno de los hijos de Cam, hijo de Noé; y Het, es uno de los hijos de Canaán, de todos los que engendró (Génesis 10:15). Al habitante de esta nación Cananea se le conocía con el nombre: “Hitita”. Los significados del nombre “Hetheo” o “Heteo”, pueden variar; pero, su significado principal es “terror”. De este nombre en su raíz, aplicamos las siguientes acepciones: Atemorizar, aterrorizar, desalentar, amedrentar, asustar, espantar. El temor es una herencia interior, y la recibimos en nuestros genes. Hay temores naturales y muy razonables, con los cuales enfrentamos el día a día. Hay temores infundados por asuntos del futuro en el destino que nos depara las circunstancias de la vida. Pero, hay temores crónicos y aterradores que impiden un desarrollo sustancial y normal como individuos, en familia, y en sociedad. Vivir con “terror” en el alma puede cambiar el destino de cualquiera. Ademas, los aspectos incontrolables del terror no le permiten a los humanos enfrentar situaciones, circunstancias, y problemas para someterlos bajo su dominio. Del temor se aprovechan otros humanos y los espíritus, para someter a los miedosos bajo su control de autoridad. Dios le habló a Josué para la conquista de Canaán, así: “Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie. Desde el desierto y el Líbano hasta el gran río Eufrates, toda la tierra de los heteos hasta el gran mar donde se pone el sol, será vuestro territorio. Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé.” -Josué 1:3-5. — Todo creyente en Jesucristo está llamado a conquistar y desechar el temor. El Señor promete la victoria en una posición de lucha y valentía. Cuando somos valientes para conquistar y poseer la tierra, estaremos en el camino asegurado para la victoria, tomados de las promesas del Señor. Los enemigos del alma siempre querrán sembrar terroríficamente un carácter de incertidumbre y zozobra en la vida del creyente.

La Biblia dice que Pedro tuvo temor y miedo, a pesar de que logró andar sobre las aguas. La Biblia dice: “Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: !!Señor, sálvame!” – Mateo 1428-30. — Pedro tuvo miedo antes del llamado de Jesús hacia Él, antes de caminar sobre las aguas, y aún caminando sobre las aguas. La diferencia en cada etapa del miedo de Pedro, fueron las siguientes: Las características de no tener a Jesús presente, miedo de obedecer o no al llamado de Jesús, miedo de caminar sobre las aguas con Jesús, miedo de experimentar ahogarse aún cuando había seguido a Jesús; y finalmente, miedo de experimentar la conquista del mismo miedo de la mano rescatadora de Jesús, y seguir el camino sobrenatural en compañía de Jesús. — El camino del creyente es sobrenatural, y va rumbo a su destino para el encuentro con Jesús. Sin embargo, cada cristiano tiene que atravesar circunstancias de adversidad para llegar a su destino final. La Biblia dice: “Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.” -Mateo 11:12. — La otras versiones dice valientes, en vez de violentos; y es que la palabra griega que se usa, significa: Esforzado, energético, y valiente. Los miedosos y cobardes no quieren enfrentar el desafío de una vida sobrenatural con Jesús. Por lo tanto, el destino de los que no quieran conquistar; sino de huir, por causa del miedo, será la muerte (Apocalipsis 21:8). Si como Cristianos fallamos, en Jesús siempre tendremos nuevas oportunidades. Si tenemos algunos problemas personales o fraternales, hay que enfrentarlos con valentía, y no ser cobardes para la conquista con soluciones.

2- GERGESEO

No hay referencias ajustadas a la interpretación del nombre “Gergeseo”, como una de las naciones que Israel tenía que conquistar en Canaán. Aunque se desconozca la interpretación del nombre “Gergeseo”; eso sí, podemos asegurar, que al igual que las otras seis naciones, ésta también estaba unida en la identidad ancestral de Cam. Tanto el “Gergeseo”, como las otras seis naciones, estaban bajo las mismas maldiciones de su ascendiente patriarcal. También el nombre “Gergeseo” aparece junto a los otros que eran considerados enemigos de Dios (Génesis 15:21 y Josué 24:11). La gran lección es, que Israel peleó contra enemigos sin mayor significado y los derrotó. Dios los entregó en sus manos, y así cumplió la promesa de su palabra (Lea: Josué 24:11 y Nehemías 9:8). Por las referencias anteriores, cada uno debe pelear contra aquellas cosas que no se identifican como malas. Aunque algunas situaciones parecieran insignificantes e inofensivas, pueden ser dañinas en nuestro propio territorio del alma, y deben ser vencidas. Muchas veces sucede lo que expuso el Rey Salomón: “Hiciéronme guarda de viñas; y mi viña, que era mía, no guardé.” -Cantares 1:6b. — Vivir preocupados por cuidar por las cosas de otros, puede distraernos del cuidado de lo que es propio. Todo ser humano corre los mismos peligros de perder el enfoque real del porqué de su existencia.

Salomón también dijo: “Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan á perder las viñas; pues que nuestras viñas están en cierne.” -Cantares 2:15. — Hay cosas muy pequeñas que pueden hacer un daño mayor, que aquellas cosas que se reconocen como mayores y perjudiciales. Estar alertas de cualquier ataque directo del enemigo; aún en pequeñas situaciones, impedirá muchas situaciones dificultosas en la vida espiritual. Hay que considerar, que el enemigo puede manipular muchas cosas que afecten el estado de ánimo de cualquiera; y con ello, querrá cambiar el rumbo de una vida. Además, la misma idea se da en el siguiente texto bíblico: “Las moscas muertas hacen heder y dar mal olor el perfume del perfumista: así una pequeña locura, al estimado por sabiduría y honra.” -Eclesiastés 10:1. — Un solo momento fuera de lugar, y éste pudiera cambiar el destino de cualquier persona. En ocasiones, pareciera más fácil la toma de decisiones, sin considerar la dirección de Dios a través de la Biblia. Toda determinación personal debe ser sopesada por medio de la Palabra de Dios, y alcanzar una confirmación de los líderes que presiden. Siempre será aconsejable no tomar decisiones bajo presiones de ninguna especie, ni mucho menos con premura. Las cosas más importantes de una asignación divina en el liderazgo, no deben tomarse a la ligera.

3- AMORREO

El nombre “Amorreo”, probablemente sea patronímico, porque proviene de los moradores de las montañas. El significado es “Montañez”; ya sea porque está en la montaña, o porque represente una posición prominente. A un habitante de esa nación “Cananita” o “Cananea” se le llamaba: “Amorita”. Cuando Dios le habló a Abraham, la Biblia dice: “En la cuarta generación volverán acá, pues hasta ahora no ha llegado al colmo la maldad de los amorreos.” -Génesis 15:16. — Los amorreos eran personas malvadas para el tiempo de Abraham; sin embargo, Dios esperó más de cuatrocientos años (el tiempo que los israelitas estuvieron en Egipto), para juzgar a los habitantes de Canaán, y para darle por promesa a base de conquista a los descendientes del patriarca Abraham, la Tierra Prometida. Según este pasaje bíblico, Canaán está representada por los “Amorreos”; quienes al parecer, eran los que poblaban el territorio de forma numerosa. Aunque no era fácil la conquista de los “Amorreos”; puesto que ellos dominaban en áreas prominentes o de altura, Israel tenía que conquistar a esta clase de enemigos. Uno de los Reyes de los “Amorreos” fue “Sehón”, y éste rey fue destruido por Moisés (Lea: Números 32:33; Deuteronomio 2:24-34 y Salmo 135:11). En los tiempos de los Jueces, los descendientes del pueblo “Amorreo” quisieron dominar a Israel; pero, ellos los hicieron tributarios (Jueces 1:35). Israel experimentó que dejar al enemigo sin desalojos es darle la oportunidad para que intente dominar con el tiempo.

En “los lugares altos” fue donde hacían adoración profana a los dioses Cananeos. “Los espíritus de idolatría”, y todo tipo de espíritus inmundos, habitan en lugares profanos. La egolatría, el narcisismo, y la auto exaltación, son referentes de la carne en plena acción de dominio y control del alma. Por lo general, el ser humano no se doblega ante nadie. La altivez, la soberbia, el orgullo, llegan fácilmente a dominar el corazón y ha controlar la carne de los seres humanos. Jesús dijo: “El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo. Porque el que se ensalzare, será humillado; y el que se humillare, será ensalzado.” -Mateo 23:11-12. — Cuando el ser humano es alcanzado por Dios experimenta humildad y sumisión a la majestad de Dios. En el territorio del alma puede estar dominando el “Amorreo”, con sus ínfulas de grandeza y prepotencia; las cuales deben ser sometidas al camino de la humildad y la sumisión a la voluntad de Dios. Como un ejemplo alegórico: El animal que debe ser pastoreado es la oveja, y es el pastor quien mueve a las ovejas por los terrenos y pastizales en las llanuras para pastorearlas. Las cabras son animales difíciles de pastorear, porque ellas se mueven en las montañas y su naturaleza es más rebelde a las condiciones bajas. El ser humano tiene dos tipos de características que dominan su alma; y solo en una, puede ser dominada por el Señor como “El Buen Pastor”. Las características de dependencia en la oveja, son las que determinan su necesidad de tener un pastor. Las características de independencia de una cabra, dificultan el cuidado y la relación con otros animales de su especie.

4- CANANEO

Canaán fue el padre de todas las naciones que se declaran como las enemigas de Israel. El nombre Canaán se origina en su raíz del nombre “Kâna”, que significa: “Doblar rodillas”; y por consiguiente, tiene relación con las palabras humillar, sumiso, debajo, súbdito, etc. “Canaán” es el nombre que se le da a todo el territorio de la region declarada como la herencia de los descendientes de Abraham, Isaac, y Jacob (Éxodo 16:35). “Canaán” también fue el nombre específico de una nación establecida en la región, con un rey y un ejército (Números 13:3 y Jueces 4). Un habitante de “Canaán” era llamado: “Cananita”. El nombre “Canaán” en sí mismo, significa: “Comerciante” o “mercader”. Por lo tanto, “Canaán” representa una parte del territorio por conquistar que no está dispuesto a ceder; pero, si está dispuesto a negociar, si el alma se lo permite. En una parte de la Biblia se utiliza el término vender con referencia a “Canaán”: “Y Jehová los vendió en mano de Jabín rey de Canaán, el cual reinó en Asor: y el capitán de su ejército se llamaba Sísara, y él habitaba en Haroseth de las Gentes.” -Jueces 4:2. — Cuando Israel se mezcló con la gente de “Canaán”, dejaron a Dios, y adoraron ídolos. Dios se molestó con Israel, y permitió que en su abandono, los hebreos se pervirtieran como las naciones malvadas. El origen de Canaán como el patriarca sobre sus descendientes, está claramente descrito desde Génesis capítulo nueve, en adelante.

Como descendiente de Noé, e hijo de Cam, Canaán fue quien recibió directamente una maldición divina; y fue declarado servil, él y su descendencia. Dios determinó que serían siervos de Sem y de sus descendientes (Génesis 9:18-29). Debido a que la promesa de Dios a Abraham fue darle una heredad, Abraham recorrió todo el camino del territorio de Canaán, hasta marcar su herencia terrenal, como su propiedad (Génesis 12:5 y Josué 24:3). Isaac le pidió a Jacob después de darle su bendición paternal, que no podía tomar por mujer a una descendiente de Canaán (Génesis 28:6). Jacob fue bendecido por Dios con promesas específicas; y emparentó con Labán hermano de su Madre, de quienes tuvo su descendencia (Génesis capítulos 29 al 31). Muy distinto fue el camino que tomó Esaú hijo de Isaac, y hermano de Jacob, porque él sí emparentó con los descendientes de Canaán (Génesis 36:2). Con los Cananeos es un mal negocio vivir y compartir, porque su perversión contamina el alma. La Biblia dice: “Por tanto así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te repondré, y delante de mí estarás; y si sacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos á ti, y tú no te conviertas á ellos.” -Jeremías 15:19. — Esta verdad aplica exactamente en relación con la mezcla híbrida, y con las cosas que están declaradas opuestas a la voluntad de Dios. Solamente Dios repone o restituye lo perdido, y restaura la relación espiritual con Él, cuando sus hijos deciden volver a Él.

5- PHEREZEO

El nombre de esta nación es puesto también como “Ferezeo”, así es como se encuentra escrito en algunas versiones en español. Al habitante de esa nación Cananea se le conoce también como “Pherizita” o “Ferizita”. El nombre “Pherezeo” o “Ferezeo”, significa: “Sin murallas”, o “Ciudad abierta”. Hay que apuntalar, que Dios aseguró la compañía permanente de “su Angel” en la conquista de Canaán (Éxodo 23:23). Lo que Dios esperaba de Israel era la obediencia, y que guardaran en sus corazones sus promesas dichas a través de sus antecesores. Si Israel permitía la alianza con esos pueblos, tendrían por siempre “una piedra en el zapato”. Además, junto con la conquista y desalojo de esas naciones, ellos eran responsables de destruir sus altares, de quebrar sus ídolos, y hasta talar los árboles de sus bosques. Dios no quería la contaminación de Israel, ni que ellos fueran tras la idolatría (Éxodo 34:10-16). Cuando se dan referencias de las batallas de Israel contra las naciones Cananeas, la Biblia refiere la intervención sobrenatural de Dios, y su decisión soberana de entregar a sus enemigos en sus manos (Jueces 1:4). Israel derrotó a los “Pherezeos” en la conquista de Canaán, tal y como Dios lo había prometido (Nehemías 9:8).

Un alma sin preparación para la lucha y la conquista es vulnerable. Talvés era difícil pelear y ganar la batalla contra los “Pherezeos”, porque estaban sin murallas y a campo abierto. Lo difícil podría ser desalojarlos, y cumplir las demandas de Dios para no caer en la contaminación de sus costumbres. Dios fue drástico e intolerante con Canaán, porque sus mandamientos fueron claros, y porque conocía los peligros espirituales que implicaba dejar sin murallas el territorio después de su conquista. Después de vencer a los enemigos del territorio del alma, es necesario poner muros de protección. Es “protección” lo que significan los mandamientos y las demandas divinas después de cada victoria en la tierra de la promesa. Las batallas del alma son similares contra los enemigos reales en el mundo espiritual. Hay un orden jerárquico en las regiones celestes que quieren evitar a toda costa la conquista del territorio que le pertenece a los hijos De Dios (Efesios 6:12). Además, los enemigos internos del alma fácilmente hacen alianzas con los enemigos de afuera. La naturaleza humana fácilmente se acomoda a vivir sin límites o murallas de protección. El alma humana no quiere definir la fe, permitiendo el acceso de toda creencia sin importarle las consecuencias. Hay que poner orden y disciplina al alma liberal por medio de la palabra de Dios. Si te rodeas por medio de la palabra divina, ella misma será tus muros de protección.

6- HEVEO

El nombre de este pueblo de Canaán, se escribe “Heveo”, y su nombre se deriva de la palabra “Chivvite”, que traducido significa: “Pueblerino”. El nombre “Heveo“ significa: “Campesino”, o “quien vive en el campo”. Al habitante de ese pequeño pueblo de Canaán se le conocía también como “Hivita”. El pueblo “Heveo” se considera un pueblo pequeño y habitando en carpas. Según el libro de Josué, el pueblo “Heveo” estaba al pie del monte Hermón en las llanuras de Mizpa (Josué 11:3). En la conquista de Canaán, Josué con todo su ejército destruyó y arrasó con muchos pueblos, incluyendo el pueblo “Heveo” (Josué 11:7-17). — ¿Porqué razón Dios manda destruir a los pueblos que nada malo le hacían a Israel? — Esa es una pregunta del millón, como se dice; y es válida, porque hay dudas sinceras y honestas. Cuando se quiere sembrar duda, y oponerse a la voluntad de Dios; entonces, la pregunta es escéptica y traicionera. La Biblia dice: “Por muchos días tuvo guerra Josué con estos reyes. No hubo ciudad que hiciese paz con los hijos de Israel, sacados los Heveos, que moraban en Gabaón: todo lo tomaron por guerra. Porque esto vino de Jehová, que endurecía el corazón de ellos para que resistiesen con guerra á Israel, para destruirlos, y que no les fuese hecha misericordia, antes fuesen desarraigados, como Jehová lo había mandado á Moisés.“ -Josué 11:18-20. — Dios conocía y sabía la oposición que pondrían esos pueblos, y sabía que el daño espiritual que causarían dentro de Israel, sería irreparable. Dios es sabio, y aún hasta en su enojo hay propósitos de Misericordia.

En el alma hay asentados sentimientos y emociones que parecen normales e indefensos. Algunas características del hombre viejo se asemejan a los pueblos que como el “Heveo”; habitan seguros, a campo abierto, disfrutando las llanuras, y sin luchar contra nada, o contra nadie, porque no hay quien los moleste. Un ejemplo es el “enojo”; es parte de la naturaleza humana, y característica de una vida normal. Sin embargo, si el enojo se pone incontrolable, puede llegar a ser una “ira”, con consecuencias desastrosas. La Biblia dice: “Déjate de la ira, y depón el enojo. No te excites en manera alguna á hacer lo malo.” -Salmo 37:8. — El enojo es normal hasta en Dios, y la ira es parte de su atributo en la santidad. El enojo y la ira en Dios obedece a su desagrado por la desobediencia y la contradicción a su buena voluntad. La Biblia dice: “Empero él misericordioso, perdonaba la maldad, y no los destruía; y abundó para apartar su ira, y no despertó todo su enojo.” -Salmo 78:38. — Dios antes de aplicar su castigo a causa de su ira, anticipa su Misericordia (Habacuc 3:2). Además, Dios se tarda en airarse, y con ello engrandece su misericordia (Salmos 86:15 y 103:8). La Biblia tiene más detalles característicos de la Misericordia de Dios, mas que de su enojo e ira sobre sus criaturas. El ser humano sin embargo, cae en la trampa de sus emociones y sentimientos por causa de su naturaleza de maldad, y porque es dominado fácilmente por ellos. La Biblia dice: “Airaos, y no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo;…” -Efesios 4:26. — El significado se define por el tiempo que pueda durar el enojo dentro de la persona. Hasta Dios (dice la Biblia), que no permite su furor por siempre. “No contenderá para siempre, ni para siempre guardará el enojo.” -Salmo 103:9. — Hay algunas intenciones sentimentales como el enojo; que si no pueden ser eliminadas, deben ser sometidas y controladas por el poder del Espíritu de Dios.

7- JEBUSEO

El pueblo “Jebuseo” habitaba en las partes más altas (Números 13:29). Al habitante de esa nación Cananea se le conoce como “Jebuseo”, y también como “Jebusita”. Cuando Josué inicia la conquista, avanzando con victorias para poseer la tierra, se concertaron sus enemigos Cananitas para pelear contra Israel. La Biblia dice: “Cuando oyeron estas cosas todos los reyes que estaban a este lado del Jordán, así en las montañas como en los llanos, y en toda la costa del Mar Grande delante del Líbano, los heteos, amorreos, cananeos, ferezeos, heveos y jebuseos, se concertaron para pelear contra Josué e Israel.” -Josué 9:1-2. — Casi cada vez que se menciona a los Cananeos, se les coloca agrupados. Además, por ser de la misma familia ancestral, los Cananeos siempre estaban unidos en su propia identidad como un solo pueblo. La historia dice: “Mas á los Jebuseos que habitaban en Jerusalem, los hijos de Judá no los pudieron desarraigar; antes quedó el Jebuseo en Jerusalem con los hijos de Judá, hasta hoy.” -Josué 15:63. — Casi siempre que se menciona al pueblo “Jebuseo”, se le relaciona con el cambio de nombre que tuvo como Jerusalem. Además, Judá (quienes poseyeron esas tierras), no pudieron echar del todo al “Jebuseo” en los tiempos de la conquista de Josué. Y por último, en el tiempo de los Jueces de Israel, Benjamin tampoco pudo desalojarlos de Jerusalem (Jueces 1:21). Los “Jebuseos” establecieron su ciudad llamada “Jebus”, (que es Jerusalem), dentro del territorio de Israel.

Una historia de Jueces capítulo 19, ilustra mejor lo malo que había en la ciudad de “Jebus”. Solamente David se atrevió a desalojarlos, y con la fuerza de Dios pudo conquistar lo que llamaban: “La Fortaleza de Sión”. David estableció ahí la capital de su reino, y la llamó: “La Ciudad de David” (Compare: 2 Samuel 5:6-7; Josué 18:28 y 1 Crónicas 11:4-5). “Jebuseo”, es el nombre común entre los habitantes del pueblo de “Jebus”. Tal nombre tiene su derivado de varias palabras que significan “Pisar o pisotear”. Ademas, tiene relación con la manera de caminar o de pisar con los pies, haciendo algún sonido distintivo. Hay algunos predicadores que le dan el significado de “contaminación” a la palabra “Jebuseo”. Lo que sí puedo asegurar, es que éstos enemigos de Israel fueron insistentes en permanecer, contaminar, y pisotear de alguna manera el territorio conquistado por Israel con sus costumbres. Fue pasó a paso, que los “Jebuseos” se mezclaron entre los Hebreos para manchar a las familias con su maldad. — La carne, o la naturaleza humana está contaminada, y no se puede echar por sí misma. Todo lo que es el hombre en sí mismo; desde su interior en sus intenciones, hasta el exterior en sus acciones, está contaminado. El propósito de Dios es hacer una nueva criatura sin mancha y sin contaminación; desde adentro, hacia afuera. La Biblia dice: “Y el Dios de paz os santifique en todo; para que vuestro espíritu y alma y cuerpo sea guardado entero sin reprensión para la venida de nuestro Señor Jesucristo.” -1 Tesalonicenses 5:23. — El creyente no puede echar fuera su propia naturaleza, lo que sí debe permitir, es que la palabra de Dios aniquile cortando como espada afilada, las contaminaciones internas del corazón (Hebreos 4:12).

CONCLUSIONES

Quien no lucha, pierde; y quien pierde, cae en esclavitud de aquello a quien le ceda su territorio. El llamado de Dios es para conquistar, para vencer, para alcanzar el cumplimiento de sus propósitos. Alcanzar y conquistar la tierra prometida, es llegar a la meta de la vida abundante. Al ceder el espíritu, alma, y cuerpo, al Santo Espíritu de Dios; es un paso a la victoria en la fe. El Señor establecerá y defenderá el territorio de quien se rinde de todo corazón a su voluntad. La Biblia dice: “Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.” -Isaías 57:15. — Dios tiene el plan y el poder para guiar a un destino de bendición y gloria. El propósito divino está diseñado para ti desde antes de la fundación del mundo. No permitas fisuras que el enemigo pueda usar para derrotarte. Que los enemigos huyan de ti, y no tu de los enemigos, esa debe ser la consigna de tu lucha. La Biblia dice: “Levántese Dios, sean esparcidos sus enemigos, y huyan de su presencia los que le aborrecen.” -Salmo 68:1. — Mientras mas te rindas, busques, y obedezcas a Dios; mejor y mayor será tu conquista dentro de tu alma y corazón. — ¡Que Dios nos ayude!

*Los versos bíblicos corresponden á la versión Reina Valera.

Si desea compartir y copiar todo ó una parte de estos escritos, por favor de crédito al autor de ellos con el nombre: http://www.ovidiobarrios.wordpress.com

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